La Patita

La Pata es una ridícula. Claramente y sin rodeos. Ella jura que todo humano que pasa por la calle quiere hacerle cariño, besarla y adularla. Todo porque tiene 3 patas.

2013-03-23 13.07.32Se tira al suelo, muestra la panza y mueve la cola. Y cuando el humano menos se lo espera, ella salta pegándole un hocicazo, que en su canina mente es lo más parecido a un “beso” que puede dar. Ella queda feliz, las personas adoloridas y nosotros pensando en “shame on me”.

Hace 2 años atrás veníamos con mi marido de vuelta de dejar a un perro (cómo no) en su hogar temporal. En La Pintana, cerca de la caletera de la autopista, cruzó por la calle un grupo grande de perros, entre ellos la Patita. No alcanzamos a frenar.

El atropello dejó sus dos patitas delanteras sangrantes. Me bajé a preguntarles a unas personas que estaban en el lugar si la perrita tenía dueño. Una señora me dijo que era de su hijo. Le pedí unas sábanas para cubrirla y la llevé a la primera clínica veterinaria que pillé.

La historia es muy larga y en cierto modo dolorosa. Resumiendo, la Pata estuvo 4 días en esa clínica, donde me dijeron que no tenía fracturas y que solo había que hacer curaciones en su piel desgarrada. La lleve a mi casa para seguir con el tratamiento ya que su humana era una señora sin mayores recursos para hacerlo, así es que asumí todo su cuidado.

A los 3 días es estar en casa, me di cuenta que la Pata no mejoraba y sus curaciones eran patitaextremadamente dolorosas. Me partía el alma ver a esta cachorra de 4 meses gritando cuando tenía que ponerle sus medicamentos. Consulté con un especialista en traumatología canina y su diagnóstico fue un mazazo: había que amputar porque efectivamente tenía fracturadas las dos patitas y corría el riesgo de infectarse los huesos.

Tras su operación, la Pata estuvo casi un mes en la clínica, con curaciones y tratamientos para salvar la otra patita delantera que estaba menos herida. Después de esto, todo resultó medianamente bien y pudimos llevarla a casa para continuar con sus cuidados. A esas alturas ya me había hecho a la idea de que me quedaría con ella. No podía dejarla con sus antiguos humanos pues no tenían las lucas necesarias para mantenerla. Llamé a la señora y se la pedí “tanta plata que ha gastado en un perro. Si quiere se queda con ella”, me respondió.

Desde ese diciembre del 2011 que la Pata es parte de la manada. Al principio tuvo algunos problemas de movilidad e incluso intentamos ponerle un carrito, pero no hubo caso. No se acostumbró. Se siente más cómoda andando en sus 3 patas aunque queda más cansada luego de los paseos.

Con esto de las 3 patas, obvio que la gente que la ve en la calle exclama “pobrecita” o “aaaww” y ella parte rauda a repartir besos. El problema es que ahora no hace falta que digan nada. Ella, indiscriminadamente, se lanza sobre todos. A más de algún niño a dejado llorando por su ímpetu amoroso. Pero la mayoría de las personas son cariñosas y le devuelven el saludo. Hasta la reconocen (¡y por su nombre!) personas que jamás he visto en mi vida. Y ella la ridícula, se cree famosa y el hoyo del queque.

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1 comment

  1. Maripi 5 septiembre, 2013 at 2:45 pm Reply

    Bella historia. Se ve en la foto que es una perrita feliz. =)

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