Marley y yo .

Marley tiene 2 años: nació el 10 de enero del 2011, es un yorkshire terrier y un amor de cabro, en serio.  Yo tengo 26 y soy el chef rockero, guitarrista y vocalista de “Arqueólogos”, productor general de Vegetarianos Chile y un amante universal de los perros, siempre los he amado y lo voy a hacer toda la vida, hasta que la vida se aburra de mí.

Tengo 26 en el cuerpo y 15 en el alma. Marley tiene 2 en su pequeño cuerpo, 14 en años perrunos, ambos somos unos adolescentes.

Llegó el 22 de marzo de 2011 a mi casa, oficialmente es el perro de mi hermana Paz, pero yo lo elegí. Se bajaron dos yorkshire, mínimos, negro fuego (porque para el Kennel Club ese color existe) uno más prendido y otro más tímido que el otro. El prendido hacía su mejor show, el tímido solo lloraba por miedo. El tímido se devolvió solito a la caja y ahí dije: “¡No! ¡Lo quiero a él!”, lo tomé y nunca más hemos dejado de ser amigos.

Yo sé que en mi posición de referente del animalismo en Chile, vegetariano por compasión y amor a los animales, no debería comprar sino adoptar. Sé, por experiencias personales, que los perritos de la calle son los más fieles. Pero seamos claros: también hay perritos de raza que también quieren amor. A pesar de que cuesten dinero, son pupos también y podemos quererlos y ellos a nosotros. Marley nos quiere a todos en mi familia, nos cuida a todos, es un poco celoso y sobreprotector: ladra a alguien cuando nos pegamos entre nosotros -jugando no piensen mal-, llora cuando salimos, rasguña las puertas de todos en las mañanas para despertarnos y darnos los buenos días a su manera: besos, muchos besos. También tiene una parafilia súper específica con las zapatillas: adidas, solo las adidas, pero es algo de lo que yo no voy a hablar nunca más, yo no hablo mal de mis amigos –pero entre nosotros: es un cabro súper degenerado cuando aparecen mis adidas con caña en mis pies-

Marley sabe cuándo estamos mal, de hecho acabo de pasar por un trance gigante en mi vida y él ha estado muchas veces conmigo, solo acompañándome, escuchando mi música, mirándome como diciendo todo y a la vez nada. Yo lo entiendo. Cuando he estado enfermo siempre está ahí, dormido al lado mío y cuidando de que no haga nada mucho.

Marley es un pupo feliz, le encantan los paseos y jugar con sus pelotitas de caucho en el patio, siempre tiene una sonrisa que dar y un beso para cualquier momento. Yo hablo mucho con él y sé que me entiende. Sé que sabe cosas horribles que he dicho y que se las calla porque es un amigo incondicional, de esos que no revelan ningún secreto aunque sea muy feo o grande. Marley me ama y yo a él, desde el día en que se subió a esa cajita de vuelta y supe que era perfecto.

Para mi todos los animales son la perfección en la tierra, pero soy un amante de los perros gigante, los cuido, les doy agua en la calle, les llevo comida, les hablo, siempre les hablo porque ellos entienden, ellos saben de lo que hablamos.

Marley es mi amigo, es mi hijo, es mi hermano y es mi compañero en tardes de trabajo fomes, él duerme o me mira y cuando puede me roba un beso, siempre trata de hacerlo. Marley es mi pequeño amigo negro fuego con un pelo intratable y yo lo amo así, somos confidentes y compañeros, cuando las palabras no son necesarias  y solo es así.

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Comments: 4

  1. Pame 15 enero, 2013 at 11:31 am Reply

    me encantó :)

  2. Sole 15 enero, 2013 at 11:56 am Reply

    <3 ^ n

  3. Naturali 15 enero, 2013 at 12:03 pm Reply

    El Marley se nota simpaticón. :) hermosa entrada, me dio un poco de pena… o más bien, ternura.

  4. Patricia 15 enero, 2013 at 10:40 pm Reply

    Creo que las mascotas nos rescatan. Sacan lo mejor de nosotros. Los dos tienen suerte de tenerse. Saludos.

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